2018/03/08 | Josu Reparaz Leiza

Las Ikastolas: un modelo coeducativo global

Una de las aportaciones más importantes que las Ikastolas han hecho al sistema educativo navarro ha sido el impulso de la coeducación, siendo los centros educativos pioneros en la comunidad foral en escolarizar a niños y niñas en las mismas aulas. Hoy siguen apostando porque el proceso compartido de enseñanza-aprendizaje traiga consigo que las relaciones entre iguales (hombres y mujeres) y entre los miembros de la sociedad sean maduras y equilibradas.

Dentro de esta manera de entender la educación, desde la Federación Navarra de ikastolas se siguen impulsando la formación e implementación de diferentes modelos que bajo la denominación Elkarrekin Bizi persiguen el desarrollo de las competencias personales y sociales de su alumnado. Programas como PositivitiES, Pentacidad, KiVa... contribuyen a la eliminación de la discriminación por razón de sexo que sufren las mujeres, aportando materiales, metodologías... de prevención precoz de la violencia y fracaso escolar, estableciendo relaciones de igualdad y de equidad. Esta es una apuesta de innovación social que se desarrolla desde el ámbito educativo de las Ikastolas, siempre en interacción con la sociedad.

En las Ikastolas somos conscientes de que desde que nacemos se nos impone una determinada trayectoria según seamos mujeres u hombres, interiorizando estereotipos y desarrollando identidades colectivas: de género, culturales, sociales y religiosas... generando una manera de vivir condicionada, que impide el desarrollo de la identidad personal y perpetúa la supremacía de los hombres sobre las mujeres.

Desde el paradigma de la Identidad Personal que propugnan los diferentes programas que se impulsan en las Ikastolas, se entiende que a mayor nivel de interiorización de los estereotipos de género, se da un mayor nivel de violencia y menor nivel de capacitación.

Los modelos coeducativos globales que se impulsan, proponen el desarrollo global en los cinco ámbitos de la persona: mente, cuerpo, identidad, emoción y ámbito social, para que cada alumna y alumno se capacite y tome las riendas de su vida. De esta manera desarrollará su poder personal, su protagonismo y su autoridad. Todos ellos tienen como principio y fin a la persona, y como objetivo fundamental la formación en igualdad y corresponsabilidad. Parten del análisis crítico del modelo patriarcal imperante en nuestra sociedad, que ha conformado un sistema basado en la dominación de quien es más fuerte sobre la persona más débil.

Las Ikastolas han ido creando instrumentos para identificar la forma en la que se manifiestan los estereotipos sexistas y así poder eliminarlos. Establecen pautas para una convivencia basada en el respeto a la igualdad real entre mujeres y hombres y educar sin estereotipos.

Estos modelos coeducativos globales pretenden concienciar sobre los tipos de relaciones, las manifestaciones de la violencia psicológica o sexual, la normalización de la violencia entre los y las jóvenes y la confusión de las mismas con el amor e intervenir de forma activa en la reconstrucción de una sociedad corresponsable, justa e igualitaria capaz de eliminar las relaciones de dominación-sumisión.

Las Ikastolas navarras, en nuestra dimensión social, queremos seguir siendo reconocidas por contribuir a la educación de las emociones, por propiciar el crecimiento de personas que desarrollen su responsabilidad, sabiduría e inteligencia global, por aplicar herramientas de autoconocimiento, habilidades emocionales y de comunicación que potencien el cambio hacia unas relaciones de igualdad y corresponsabilidad, por reflexionar sobre las relaciones personales basadas en el amor, en las propias emociones y las de las demás personas, por observar cómo influyen los prejuicios sexistas en la construcción de la identidad personal y social, por saber identificar y reciclar los patrones de conducta negativos (agresión, sumisión e inhibición) derivados de los estereotipos de género, por valorar el esfuerzo, el trabajo y la aportación histórica de las mujeres y la vulneración de sus derechos fundamentales, por poner de manifiesto identidades colectivas (sexo, género, clase, religión, etnia...) que basadas en el poder y la jerarquización transmitidas por el proceso de socialización tienen como fin dominar a las personas.

Varias ikastolas han sido reconocidas con diferentes premios por desarrollar estos planes de convivencia que impulsan la igualdad real entre hombres y mujeres. El Ministerio de Educación y Ciencia concedió el Premio Nacional a las Buenas Prácticas de Convivencia a San Fermin Ikastola en el curso 2006/07 y en 2008/2009 a Lizarra Ikastola. Este mismo curso, Jaso Ikastola obtuvo el Sello Reconcilia de manos de AMEDNA.

El autor es director de la Federación Navarra de Ikastolas

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