Caserío Zelaia
El caserío Zelaia es uno de los pocos grandes caseríos que se conservó durante el incendio de 1638. Casa de cantería culta, siguiendo el modelo de los caseríos blasón de la zona aunque, a diferencia del resto, la fachada dispone de la misma largura que los lados. En la planta baja, tras la puerta principal, existe un gran espacio central, que antiguamente era utilizado como lugar de paso del servicio y las mercancías. A ambos lados se sitúan los establos y las porquerizas. En el primer piso está la vivienda propiamente dicha, a fin de aprovechar el calor de los animales de los establos, y en el piso más alto el desván, para la maduración de la cosecha.
Además de lo anterior, puede observarse el escudo colocado sobre la puerta principal, pues se trata de uno de los más sencillos y antiguos de Bera. En él se hallan esculpidas partes de los escudos de la Cinco Villas, sin nombres, ni ornato, ni corona.
El Cristo de Zelaia
En Bera frecuentemente se cuentan historias sobre el crucifijo colgado en un pequeño altar neoclásico. Según la leyenda, a consecuencia de las riadas desapareció un crucifijo de alguna localidad del País Vasco Continental, que fue hallado por contrabandistas de Bera mientras hacían su trabajo. No sabiendo qué hacer, pensaron traerlo a Bera, para colocarlo en algún bello lugar. Pero en ese momento se toparon con los policías franceses, quienes les preguntaron sobre lo que portaban. Ellos respondieron: a "Cristo" y salieron corriendo mientras abandonaban la imagen. Contaron lo ocurrido en el pueblo y, cuando la aduana sacó a subasta la imagen del crucificado, la gente la compró y se colocó en la plaza de Altzate (en un terreno anteriormente destinado a huertas). Al poco tiempo, con el plan de construcción de la plaza, quisieron llevarlo a un sitio más seguro y lo colocaron delante del caserío Zelaia, en una hornacina, hasta el día de hoy. Como puede comprobarse, el Cristo es semejante a los de Francia, tiene cuatro clavos, uno en cada extremidad. Aquí solamente se le ponen tres: uno en cada mano y otro en ambos pies.
Realizado por alumnado de la Ikastola Labiaga de Bera.

